RÉGIMEN ECONÓMICO DEL MATRIMONIO Y DE LAS UNIONES CONVIVENCIALES Y LA PROTECCIÓN JURÍDICA DE LA MUJER EN EL CCyC. Por Aída Kemelmajer de Carlucci y Marisa Herrera

¿De qué manera, en el ámbito patrimonial, el Código Civil y Comercial (de ahora en adelante CCyC) protege a las mujeres que se encuentran en situación de vulnerabilidad, durante y, en especial, tras la ruptura de la pareja matrimonial o convivencial?

La presente columna pretende dar una respuesta sintética y clara a este interrogante. A este fin, al igual que en otras oportunidades en las que se abordaron otras situaciones conflictivas, como por ej., el ejercicio de derechos personalísimos por los adolescentes, se utiliza el cuadro sinóptico como herramienta pedagógica. Se trata de divisar, de manera rápida, las ventajas del CCyC en un tema importante, atravesado por situaciones de evidente vulnerabilidad en razón del género, como es el que compromete a las relaciones económicas en la pareja.

Para comprender ese cuadro debe tenerse presente que:

(a) En el ámbito estrictamente patrimonial, el CCyC no puede reconocer derechos exclusivos a las mujeres, por el solo hecho de ser tales; disposiciones de este tipo violarían el principio de igualdad y no discriminación. Además, precisamente por el principio de derechos humanos citado, la Argentina reconoce el matrimonio y las uniones convivenciales de personas del mismo sexo; si ambas son mujeres, no podría señalarse, en abstracto, a cuál la ley pone en una situación prioritaria.

(b) El principio de autonomía o libertad exige que el legislador otorgue un cierto margen a la posibilidad de optar entre diferentes soluciones de índole patrimonial.

(c) El principio de realidad requiere no desconocer que en muchas circunstancias, la mujer se encuentra en situación de vulnerabilidad; la solución al problema de género viene, entonces, por otras vías:

– Como en todo el sistema jurídico familiar, el régimen jurídico de bienes del matrimonio y el de las relaciones patrimoniales de parejas que no contraen matrimonio, pero conforman un proyecto de vida en común, contiene diversas normas imperativas y figuras tendientes a corregir posibles situaciones de abuso o injusticia.

– Uno de los pilares sobre el cual el CCyC se edifica es la mencionada noción de vulnerabilidad y, como es sabido, el sexo y, con mayor extensión el género, son variables que hacen presumir esa situación; por eso, diversos derechos contenidos en el ordenamiento son herramientas que pueden ser utilizadas por mujeres para sortear esa situación de fragilidad.

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